Culpa y maternidad, la unión no hace la fuerza

Culpa y maternidad, la unión no hace la fuerza

Soy muy consciente que el tema de la culpa en la maternidad es algo de lo que ya se ha hablado muchas veces. Pero debo reconocer que es algo sobre lo que leo a diario y aún así no me canso de ello. De hecho, cuando entramos en el mundo de la maternidad la palabra “culpa” la escuchamos casi a diario.

La famosa culpa materna

 
Culpa. Porque das la teta. Porque no la das. Porque la criatura duerme mucho. Porque duerme poco. Porque come bien. Porque come mal. Porque es muy precoz. Porque no lo es. Porque trabajas mucho. Porque no trabajas. Porque sales con las amigas. Porque no sales con las amigas. Culpa por todo. No conozco a ni una sola madre que no se haya sentido culpable alguna vez por algo relacionado con su maternidad.
 
En muchos artículos sobre maternidad, se habla de que debemos liberarnos de esa culpa. Que somos nosotras las que tenemos que hacer el esfuerzo de no sentir esa culpa. Y no estoy del todo de acuerdo, la verdad. Por supuesto que nosotras, como madres y protagonistas de este sentimiento tan desagradable, tenemos mucha culpa de esto (una vez más). Y claro que tenemos que hacer nuestro trabajo para intentar no sentirnos mal por la dichosa culpa, pero no solo nosotras.
 

Una sociedad poco concienciada

 
Creo que lo habría que hacer es enseñar a nuestra sociedad a que las madres tenemos el derecho (y el deber) de vivir nuestra maternidad libremente. Muchas veces, nosotras como madres hacemos cosas por la opinión de terceros (o por no tener que escucharla). Es decir, no es que las hagamos porque creamos que lo contrario está “mal”, de hecho, estamos convencidas de que está bien.
 
Aunque muchas veces estemos convencidas de que no debemos sentir culpa, lidiar con opiniones externas puede ser más difícil de lo que pueda parecer a priori. O por lo menos en determinadas ocasiones.
 
La famosa frase de “por no escucharte…”. Pues eso, que generalmente lo que nos hace sentir culpa, no somos nosotras mismas, es la sociedad, el tener que escuchar comentarios críticos en todos los sitios. El médico, la matrona, el profesor, la vecina, el familiar, la amiga, y un largo etcétera.
 

Haz lo que te haga sentir bien

 
Yo con esto siempre tengo una máxima: “tenemos que hacer lo que nos haga sentir bien”. Y, al final, todas esas opiniones y críticas no nos hacen sentir bien. Por eso digo que no solo el trabajo lo debemos hacer nosotras, sino que también hay que hacer un trabajo externo. Que la sociedad deje de pensar que es libre para criticar cualquier acción materna.
 
Soy consicente de que hasta que llegue ese momento aún queda mucho, pero creo necesario empezar a hablar también en este sentido. 

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